Citation de Pablo Neruda
lundi 23 février 2009
vendredi 20 février 2009
DISCURSO AL ALIMÓN SOBRE RUBÉN DARÍO
Por Federico García Lorca y Pablo Neruda
Lorca:
y señores: Existe en la fiesta de los toros una suerte llamada "toreo al alimón" en que dos toreros hurtan su cuerpo al toro cogidos de la misma capa.
y señores: Existe en la fiesta de los toros una suerte llamada "toreo al alimón" en que dos toreros hurtan su cuerpo al toro cogidos de la misma capa.
N.:
Federico y yo, amarrados por un alambre eléctrico, vamos a parear y a responder esta recepción muy decisiva.
Federico y yo, amarrados por un alambre eléctrico, vamos a parear y a responder esta recepción muy decisiva.
L.:
Es costumbre en estas reuniones que los poetas muestren su palabra viva, plata o madera, y saluden con su voz propia a sus compañeros y amigos.
Es costumbre en estas reuniones que los poetas muestren su palabra viva, plata o madera, y saluden con su voz propia a sus compañeros y amigos.
N.:
Pero nosotros vamos a establecer entre vosotros un muerto, un comensal viudo, oscuro en las tinieblas de una muerte más grande que otras muertes, viudo de la vida, de quien fuera en su hora marido deslumbrante. Nos vamos a esconder bajo su sombra ardiendo, vamos a repetir sunombre hasta que su poder salte del olvido.
Pero nosotros vamos a establecer entre vosotros un muerto, un comensal viudo, oscuro en las tinieblas de una muerte más grande que otras muertes, viudo de la vida, de quien fuera en su hora marido deslumbrante. Nos vamos a esconder bajo su sombra ardiendo, vamos a repetir sunombre hasta que su poder salte del olvido.
L.:
Nosotros vamos, después de enviar nuestro abrazo con ternura de pingüino al delicado poeta Amado Villar, vamos a lanzar un gran hombre sobre el mantel, en la seguridad de que se han de romper las copas, han de saltar los tenedores, buscando el ojo que ellos ansían y un golpe de mar ha de manchar los manteles. Nosotros vamos a nombrar al poeta de América y de España: Rubén...
Nosotros vamos, después de enviar nuestro abrazo con ternura de pingüino al delicado poeta Amado Villar, vamos a lanzar un gran hombre sobre el mantel, en la seguridad de que se han de romper las copas, han de saltar los tenedores, buscando el ojo que ellos ansían y un golpe de mar ha de manchar los manteles. Nosotros vamos a nombrar al poeta de América y de España: Rubén...
N.:
Darío.Porque, señoras...
Darío.Porque, señoras...
L.:
y señores...
y señores...
N.:
Dónde está, en Buenos Aires, la plaza de Rubén, Daríó?
Dónde está, en Buenos Aires, la plaza de Rubén, Daríó?
L.:
Dónde está la estatua de Rubén Darío?
Dónde está la estatua de Rubén Darío?
N.:
El amaba los parques. Dónde está el parque Rubén Darío?
El amaba los parques. Dónde está el parque Rubén Darío?
L.:
Dónde está la tienda de rosas de Rubén Darío?
Dónde está la tienda de rosas de Rubén Darío?
N.:
Dónde esta el manzano y las manzanas de Rubén Darío?
Dónde esta el manzano y las manzanas de Rubén Darío?
L.:
Dónde está la mano cortada de Rubén Darío?
Dónde está la mano cortada de Rubén Darío?
N.:
Dónde está el acento la resina, el cisne de Rubén Darío?
Dónde está el acento la resina, el cisne de Rubén Darío?
L.:
Rubén Darío duerme en su "Nicaragua natal" bajo su espantoso león de marmolina, como esos leones que los ricos ponen en los portales de sus casas.
Rubén Darío duerme en su "Nicaragua natal" bajo su espantoso león de marmolina, como esos leones que los ricos ponen en los portales de sus casas.
N.:
Un león de botica, a él, fundador de leones, un león sin estrellas a quien dedicaba estrellas.
Un león de botica, a él, fundador de leones, un león sin estrellas a quien dedicaba estrellas.
L.:
Dio el rumor de la selva con un adjetivo, y como fray Luis de Granada, jefe de idioma, hizo signos estelares con el limón, y la pata de ciervo, y los moluscos llenos de terror e infinito: nos puso al mar con fragatas y sombras en las niñas de nuestros ojos y construyó un enorme paseo de Gin sobre la tarde más gris que ha tenido el cielo, y saludó de tú a tú el ábrego oscuro, todo pecho, como un poeta romántico, y puso la mano sobre el capitel corintio con una duda irónica y triste, de todas las épocas.
Dio el rumor de la selva con un adjetivo, y como fray Luis de Granada, jefe de idioma, hizo signos estelares con el limón, y la pata de ciervo, y los moluscos llenos de terror e infinito: nos puso al mar con fragatas y sombras en las niñas de nuestros ojos y construyó un enorme paseo de Gin sobre la tarde más gris que ha tenido el cielo, y saludó de tú a tú el ábrego oscuro, todo pecho, como un poeta romántico, y puso la mano sobre el capitel corintio con una duda irónica y triste, de todas las épocas.
N.:
Merece su nombre rojo recordarlo en sus direcciones esenciales con sus terribles dolores del corazón, su incertidumbre incandescente, su descenso a los hospitales del infierno, su subida a los castillos de la fama, sus atributos de poeta grande, desde entonces y para siempre e imprescindible.
Merece su nombre rojo recordarlo en sus direcciones esenciales con sus terribles dolores del corazón, su incertidumbre incandescente, su descenso a los hospitales del infierno, su subida a los castillos de la fama, sus atributos de poeta grande, desde entonces y para siempre e imprescindible.
L.:
Como poeta español enseñó en España a los viejos maestros y a los niños, con un sentido de universalidad y de generosidad que hace falta en los poetas actuales. Enseñó a Valle Inclán y a Juan Ramón Jiménez, y a los hermanos Machado, y su voz fue agua y salitre, en el surco del venerable idioma. Desde Rodrigo Caro a los Argensolas o don Juan Arguijo no había tenido el español fiestas de palabras, choques de consonantes, luces y forma como en Rubén Darío. Desde el paisaje de Velázquez y la hoguera de Goya y desde la melancolía de Quevedo al culto color manzana de las payesas mallorquinas, Daríó paseó la tierra de España como su propia tierra.
Como poeta español enseñó en España a los viejos maestros y a los niños, con un sentido de universalidad y de generosidad que hace falta en los poetas actuales. Enseñó a Valle Inclán y a Juan Ramón Jiménez, y a los hermanos Machado, y su voz fue agua y salitre, en el surco del venerable idioma. Desde Rodrigo Caro a los Argensolas o don Juan Arguijo no había tenido el español fiestas de palabras, choques de consonantes, luces y forma como en Rubén Darío. Desde el paisaje de Velázquez y la hoguera de Goya y desde la melancolía de Quevedo al culto color manzana de las payesas mallorquinas, Daríó paseó la tierra de España como su propia tierra.
N.:
Lo trajo a Chile una marea, el mar caliente del Norte, y lo dejó allí el mar, abandonado en costa dura y dentada, y el océano lo golpeaba con espumas y campanas, y el viento negro de Valparaíso lo llenaba de sal sonora. Hagamos esta noche su estatua con el aire, atravesada por el humo y la voz y por las circunstancias, y por la vida, como ésta su poética magnífica, atravesada por sueños y sonidos.
Lo trajo a Chile una marea, el mar caliente del Norte, y lo dejó allí el mar, abandonado en costa dura y dentada, y el océano lo golpeaba con espumas y campanas, y el viento negro de Valparaíso lo llenaba de sal sonora. Hagamos esta noche su estatua con el aire, atravesada por el humo y la voz y por las circunstancias, y por la vida, como ésta su poética magnífica, atravesada por sueños y sonidos.
L.:
Pero sobre esta estatua de aire yo quiero poner su sangre como un ramo de coral, agitado por la marea, sus nervios idénticos a la fotografía de un grupo de rayos, su cabeza de minotauro, donde la nieve gongorina es pintada por un vuelo de colibrís, sus ojos vagos y ausentes de millonario de lágrimas, y también sus defectos. Las estanterías comidas ya por los jaramagos, donde suenan vacíos de flauta, las botellas de coñac de su dramática embriaguez, y su mal gusto encantador, y sus ripios descarados que llenan de humanidad la muchedumbre de sus versos. Fuera de normas, formas y escuelas queda en pie la fecunda substancia de su gran poesía.
Pero sobre esta estatua de aire yo quiero poner su sangre como un ramo de coral, agitado por la marea, sus nervios idénticos a la fotografía de un grupo de rayos, su cabeza de minotauro, donde la nieve gongorina es pintada por un vuelo de colibrís, sus ojos vagos y ausentes de millonario de lágrimas, y también sus defectos. Las estanterías comidas ya por los jaramagos, donde suenan vacíos de flauta, las botellas de coñac de su dramática embriaguez, y su mal gusto encantador, y sus ripios descarados que llenan de humanidad la muchedumbre de sus versos. Fuera de normas, formas y escuelas queda en pie la fecunda substancia de su gran poesía.
N.:
Federico García Lorca, español, y yo, chileno, declinamos la responsabilidad de esta noche de camaradas, hacia esa gran sombra que cantó más altamente que nosotros, y saludó con voz inusitada a la tierra argentina que pisamos.
Federico García Lorca, español, y yo, chileno, declinamos la responsabilidad de esta noche de camaradas, hacia esa gran sombra que cantó más altamente que nosotros, y saludó con voz inusitada a la tierra argentina que pisamos.
L.:
Pablo Neruda, chileno, y yo, español, coincidimos en el idioma y en el gran poeta, nicaragüense, argentino, chileno y español, Rubén Darío.
Pablo Neruda, chileno, y yo, español, coincidimos en el idioma y en el gran poeta, nicaragüense, argentino, chileno y español, Rubén Darío.
N.: y L.:
Por cuyo homenaje y gloria levantamos nuestro vaso.
Por cuyo homenaje y gloria levantamos nuestro vaso.
PRIMERAS EDICIONES - OBRAS DE NERUDA

1 Crepusculario. Santiago, Ediciones Claridad, 1923.

2 Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Santiago, Nascimento, 1924.
3 Tentativa del hombre infinito. Santiago, Nascimento, 1926.
4 El habitante y su esperanza. Novela. Santiago, Nascimento, 1926.

5 Anillos. Prosas de Pablo Neruda y Tomás Lago. Santiago, Nascimento, 1926.

6 El hondero entusiasta. 1923-1924. Santiago, Empresa Letras, 1933.
7 Residencia en la tierra. 1925-1931, Santiago, Nascimento, 1933.
8 Residencia en la tierra 1925-1935. Madrid, Cruz y Raya, 1935.
9 España en el corazón. Himno a las glorias del pueblo en la guerra. Santiago, Ediciones Ercilla, 1937.
10 Tercera residencia. 1935-1945. Buenos Aires, Losada, 1947.
11 Alturas de Macchu Picchu. Santiago, Ediciones de Libreria Neira, 1947.

12 Canto general. México, Talleres Gráficos de la Nación, 1950.
13 Los versos del capitán. Nápoles, Imprenta "L'Arte Tipográfica", 1952.
14 Las uvas y el viento. Santiago, Nascimento, 1954.
15 Odas elementales. Buenos Aires, Losada, 1954.
16 Viajes. Santiago, Nascimento, 1955.
18 Tercer libro de las odas. Buenos Aires, Losada, 1957.
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19 Estravagario. Buenos Aires, Losada, 1958.
20 Navegaciones y regresos. Buenos Aires, Losada, 1959.

21 Cien sonetos de amor. Santiago, Ed. Universitaria, 1959.
22 Canción de gesta. La Habana, Imprenta Nacional de Cuba, 1960.
23 Las piedras de Chile. Buenos Aires, Losada, 1961.
24 Cantos ceremoniales. Buenos Aires, Losada, 1961.
25 Plenos Poderes. Buenos Aires, Losada, 1962.
26 Memorial de Isla Negra. Buenos Aires, Losada, 1964.
27 Arte de pájaros. Santiago, Ediciones Sociedad de Amigos del Arte Contemporáneo, 1966.
28 Una casa en la arena. Barcelona, Lumen, 1966.

29 Fulgor y muerte de Joaquín Murieta. Santiago, Zig-Zag, 1967.
30 La barcarola. Buenos Aires, Losada, 1967.
32 Comiendo en Hungría. Barcelona, Lumen, 1969.
33 Aún. Santiago, Nascimento, 1969.
34 Fin de mundo. Santiago, Edición de la Sociedad de Arte Contemporáneo, 1969.
35 Maremoto. Santiago, Sociedad de Arte Contemporáneo, 1970.
36 La espada encendida. Buenos Aires, Losada, 1970.
37 Las piedras del cielo. Buenos Aires, Losada, 1970.
38 Geografía infructuosa. Buenos Aires, Losada, 1972.
39 La rosa separada. París, Editions du dragón, 1972.
40 Incitación al Nixonicidio y alabanza de la revolución chilena. Santiago, Empresa Editora Nacional Quimantú, 1973.
41 El mar y las campanas. Buenos Aires, Losada, 1973.
42 2000. Buenos Aires, Losada, 1974.
43 Jardín de invierno. Buenos Aires, Losada, 1974.
44 El corazón amarillo. Nuenos Aires, losada, 1974.
45 Libro de las preguntas. Buenos Aires, Losada, 1974
46 Elegía. Buenos Aires, Losada, 1974.
47 Confieso que he vivido. Memorias. Barcelona, Seix Barral, 1974.
48 Defectos escogidos. Buenos Aires, Losada, 1974.
49 Para nacer he nacido. Barcelona, Seix Barral, 1978.
50 El río invisible. Poesía y prosa de juventud. Barcelona, Seix Barral, 1980.
PRIMERAS EDICIONES - OBRAS DE NERUDA

1 Crepusculario. Santiago, Ediciones Claridad, 1923.

2 Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Santiago, Nascimento, 1924.
3 Tentativa del hombre infinito. Santiago, Nascimento, 1926.
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4 El habitante y su esperanza. Novela. Santiago, Nascimento, 1926.

5 Anillos. Prosas de Pablo Neruda y Tomás Lago. Santiago, Nascimento, 1926.

6 El hondero entusiasta. 1923-1924. Santiago, Empresa Letras, 1933.
7 Residencia en la tierra. 1925-1931, Santiago, Nascimento, 1933.
8 Residencia en la tierra 1925-1935. Madrid, Cruz y Raya, 1935.
9 España en el corazón. Himno a las glorias del pueblo en la guerra. Santiago, Ediciones Ercilla, 1937.
11 Alturas de Macchu Picchu. Santiago, Ediciones de Libreria Neira, 1947.

12 Canto general. México, Talleres Gráficos de la Nación, 1950.
13 Los versos del capitán. Nápoles, Imprenta "L'Arte Tipográfica", 1952.
14 Las uvas y el viento. Santiago, Nascimento, 1954.
15 Odas elementales. Buenos Aires, Losada, 1954.
16 Viajes. Santiago, Nascimento, 1955.
18 Tercer libro de las odas. Buenos Aires, Losada, 1957.
19 Estravagario. Buenos Aires, Losada, 1958.
20 Navegaciones y regresos. Buenos Aires, Losada, 1959.

21 Cien sonetos de amor. Santiago, Ed. Universitaria, 1959.
22 Canción de gesta. La Habana, Imprenta Nacional de Cuba, 1960.
23 Las piedras de Chile. Buenos Aires, Losada, 1961.
24 Cantos ceremoniales. Buenos Aires, Losada, 1961.
25 Plenos Poderes. Buenos Aires, Losada, 1962.
26 Memorial de Isla Negra. Buenos Aires, Losada, 1964.
27 Arte de pájaros. Santiago, Ediciones Sociedad de Amigos del Arte Contemporáneo, 1966.
28 Una casa en la arena. Barcelona, Lumen, 1966.

29 Fulgor y muerte de Joaquín Murieta. Santiago, Zig-Zag, 1967.
30 La barcarola. Buenos Aires, Losada, 1967.
31 Las manos del día. Buenos Aires, Losada, 1968.
33 Aún. Santiago, Nascimento, 1969.
34 Fin de mundo. Santiago, Edición de la Sociedad de Arte Contemporáneo, 1969.
35 Maremoto. Santiago, Sociedad de Arte Contemporáneo, 1970.
36 La espada encendida. Buenos Aires, Losada, 1970.
37 Las piedras del cielo. Buenos Aires, Losada, 1970.
38 Geografía infructuosa. Buenos Aires, Losada, 1972.
39 La rosa separada. París, Editions du dragón, 1972.
40 Incitación al Nixonicidio y alabanza de la revolución chilena. Santiago, Empresa Editora Nacional Quimantú, 1973.
41 El mar y las campanas. Buenos Aires, Losada, 1973.
42 2000. Buenos Aires, Losada, 1974.
43 Jardín de invierno. Buenos Aires, Losada, 1974.
44 El corazón amarillo. Nuenos Aires, losada, 1974.
45 Libro de las preguntas. Buenos Aires, Losada, 1974
46 Elegía. Buenos Aires, Losada, 1974.
47 Confieso que he vivido. Memorias. Barcelona, Seix Barral, 1974.
48 Defectos escogidos. Buenos Aires, Losada, 1974.
49 Para nacer he nacido. Barcelona, Seix Barral, 1978.
50 El río invisible. Poesía y prosa de juventud. Barcelona, Seix Barral, 1980.
lundi 16 février 2009
El Cuartel de la Montaña
«El Cuartel de la Montaña» la Caserne de la Montagne, fut un bâtiment militaire Madrilène qui a atteint une grande notoriété. Il s’agit du lieu dans lequel s'est initié, dans la capitale, le soulèvement militaire de Juillet de 1936 contre la République espagnole, qui allait déclencher la Guerre civile Espagnole.
La caserne se trouvait sur la montagne du «Príncipe Pío de Madrid», là où les troupes françaises de Napoléon ont fusillé les insurgés du 2 mai de 1808. De ces événements témoignent les magnifiques chefs-d’œuvre de Goya.Sa construction a commencé en 1860 sous la conduite d'Ángel Pozas et termine en 1863. Il s'agissait d'un édifice solide en brique et granit d'une grande sobriété, de plan quadrangulaire et deux cours, permettant d’héberger une garnison de 2.600 à 3.000 soldats d'infanterie, des ingénieurs et un groupe d'éclaireurs.
Le 19 juillet 1936, le Général de division Joaquín Fanjul y Goñi, un militaire sans commandement de troupes à Madrid, mais conspirant pour le soulèvement de la ville, est entré, habillé en civil, dans la Caserne de la Montagne
Il s’y est retranché avec 1.500 de ses hommes (dont environ 140 officiers) et environ 180 phalangistes (membres de la Falange Española, organisation politique espagnole nationaliste d'obédience fascisante) dans la Caserne de la Montagne.
On entreposait à la Caserne quelques dizaines de milliers de verrous de fusils, dont le manque rendait inutilisables les armes aux mains du gouvernement.
L'après-midi, la Caserne fut entourée par des troupes loyales au gouvernement de la République, les gardes d'Assaut, des civils et les milices populaires, faiblement armées. À l'aube du 20 juillet, le bâtiment fut bombardé. Les rebelles ont résisté seulement quelques heures, etlorsque l'aviation a été utilisée la Caserne est tombée, pratiquement détruite.
L'entrée des forces assaillants s'est soldée par la mort de la plupart des officiers (quatre-vingt-dix sur environ cent quarante) et des phalangistes. Entre 150 et 300 morts ont été comptabilisés.
Le lieutenant Moreno, de la Garde d'Assaut, qui précédait les assaillants, a réussi à emmener le général Joaquín Fanjul et son fils, lieutenant médecin, ainsi que d'autres officiers en prison. Après avoir été jugés le 15 août 1936 pour rébellion militaire contre la République, ils ont été fusillés le 17 du même mois.
La caserne se trouvait sur la montagne du «Príncipe Pío de Madrid», là où les troupes françaises de Napoléon ont fusillé les insurgés du 2 mai de 1808. De ces événements témoignent les magnifiques chefs-d’œuvre de Goya.Sa construction a commencé en 1860 sous la conduite d'Ángel Pozas et termine en 1863. Il s'agissait d'un édifice solide en brique et granit d'une grande sobriété, de plan quadrangulaire et deux cours, permettant d’héberger une garnison de 2.600 à 3.000 soldats d'infanterie, des ingénieurs et un groupe d'éclaireurs.
Le 19 juillet 1936, le Général de division Joaquín Fanjul y Goñi, un militaire sans commandement de troupes à Madrid, mais conspirant pour le soulèvement de la ville, est entré, habillé en civil, dans la Caserne de la Montagne
Il s’y est retranché avec 1.500 de ses hommes (dont environ 140 officiers) et environ 180 phalangistes (membres de la Falange Española, organisation politique espagnole nationaliste d'obédience fascisante) dans la Caserne de la Montagne.
On entreposait à la Caserne quelques dizaines de milliers de verrous de fusils, dont le manque rendait inutilisables les armes aux mains du gouvernement.
L'après-midi, la Caserne fut entourée par des troupes loyales au gouvernement de la République, les gardes d'Assaut, des civils et les milices populaires, faiblement armées. À l'aube du 20 juillet, le bâtiment fut bombardé. Les rebelles ont résisté seulement quelques heures, etlorsque l'aviation a été utilisée la Caserne est tombée, pratiquement détruite.
L'entrée des forces assaillants s'est soldée par la mort de la plupart des officiers (quatre-vingt-dix sur environ cent quarante) et des phalangistes. Entre 150 et 300 morts ont été comptabilisés.
Le lieutenant Moreno, de la Garde d'Assaut, qui précédait les assaillants, a réussi à emmener le général Joaquín Fanjul et son fils, lieutenant médecin, ainsi que d'autres officiers en prison. Après avoir été jugés le 15 août 1936 pour rébellion militaire contre la République, ils ont été fusillés le 17 du même mois.
ULISES CORREA
Mezcla de anguila y oblea
es don Ulises Correa
Moviéndose despacito
va haciendo sus negocitos
va haciendo sus negocitos
Besándole la trasera
a don Gustavo Rivera
a don Gustavo Rivera
Y pescando lo que queda
cuando barren La Moneda.
cuando barren La Moneda.
Y así se queda callado
con su cara de pescado
con su cara de pescado
Para que calle un besugo
con arrojarle un mendrugo
con arrojarle un mendrugo
lo dejarás satisfecho
La Moneda así lo ha hecho
Copie Ud. Estos versos y envíelos a 50 personas.
¡Viva Chile Independiente!
Abajo la tiranía sostenida por la coima
Muera el traidor González Videla y los secuaces que los secundan.
¡Viva Chile Independiente!
Abajo la tiranía sostenida por la coima
Muera el traidor González Videla y los secuaces que los secundan.
dimanche 15 février 2009
UN CANTO PARA BOLÍVAR
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SIMÓN BOLÍVAR. ANÓNIMO (RETRATO HECHO EN HAITÍ. POSIBLE AUTOR EL PINTOR DENIS EN PORT-AU-PRINCE EN 1816). PASTEL SOBRE PAPEL. 0,43 X 0,33 |
Padre nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire
de toda nuestra extensa latitud silenciosa,
todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada:
tu apellido la caña levanta a la dulzura,
el estaño bolívar tiene un fulgor bolívar,
el pájaro bolívar sobre el volcán bolívar,
la patata, el salitre, las sombras especiales,
las corrientes, las vetas de fosfórica piedra,
todo lo nuestro viene de tu vida apagada,
tu herencia fueron ríos, llanuras, campanarios,
tu herencia es el pan nuestro de cada día, padre.
Tu pequeño cadáver de capitán valiente
ha extendido en lo inmenso su metálica forma,
de pronto salen dedos tuyos entre la nieve
y el austral pescador saca a la luz de pronto
tu sonrisa, tu voz palpitando en las redes.
De qué color la rosa que junto a tu alma alcemos?
Roja será la rosa qué recuerde tu paso.
Cómo serán las manos que toquen tu ceniza?
Rojas serán las manos que en tu ceniza nacen.
Y como es la semilla de tu corazón muerto?
Es roja la semilla de tu corazón vivo.
Por eso es hoy la ronda de manos junto a ti.
Junto a mi mano hay otra y hay otra junto a ella,
y otra más, hasta el fondo del continente oscuro.
Y otra mano que tú no conociste entonces
viene también, Bolívar, a estrechar a la tuya:
de Teruel, de Madrid, del Jarama, del Ebro,
de la cárcel, del aire, de los muertos de España
llega esta mano roja que es hija de la tuya.
Capitán, combatiente, donde una boca
grita libertad, donde un oído escucha,
donde un soldado rojo rompe una frente parda,
donde un laurel de libres brota, donde una nueva
bandera se adorna con la sangre de nuestra insigne aurora,
Bolívar, capitán, se divisa tu rostro.
Otra vez entre pólvora y humo tu espada está naciendo.
Otra vez tu bandera con sangre se ha bordado.
Los malvados atacan tu semilla de nuevo,
clavado en otra cruz está el hijo del hombre.
Pero hacia la esperanza nos conduce tu sombra,
el laurel y la luz de tu ejército rojo
a través de la noche de América con tu mirada mira,
Tus ojos que vigilan más allá de los mares,
más allá de los pueblos oprimidos y heridos,
más allá de las negras ciudades incendiadas,
tu voz nace de nuevo, tu mano otra vez nace:
tu ejército defiende las banderas sagradas:
la Libertad sacude las campanas sangrientas,
y un sonido terrible de dolores precede
la aurora enrojecida por la sangre del hombre.
Libertador, un mundo de paz nació en tus brazos.
La paz, el pan, el trigo de tu sangre nacieron,
de nuestra joven sangre venida de tu sangre
saldrán paz, pan y trigo para el mundo que haremos.
Yo conocí a Bolívar una mañana larga,
en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento,
Padre, le dije, eres o no eres o quién eres?
Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo:
« Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo».

de toda nuestra extensa latitud silenciosa,
todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada:
tu apellido la caña levanta a la dulzura,
el estaño bolívar tiene un fulgor bolívar,
el pájaro bolívar sobre el volcán bolívar,
la patata, el salitre, las sombras especiales,
las corrientes, las vetas de fosfórica piedra,
todo lo nuestro viene de tu vida apagada,
tu herencia fueron ríos, llanuras, campanarios,
tu herencia es el pan nuestro de cada día, padre.
Tu pequeño cadáver de capitán valiente
ha extendido en lo inmenso su metálica forma,
de pronto salen dedos tuyos entre la nieve
y el austral pescador saca a la luz de pronto
tu sonrisa, tu voz palpitando en las redes.
De qué color la rosa que junto a tu alma alcemos?
Roja será la rosa qué recuerde tu paso.
Cómo serán las manos que toquen tu ceniza?
Rojas serán las manos que en tu ceniza nacen.
Y como es la semilla de tu corazón muerto?
Es roja la semilla de tu corazón vivo.
Por eso es hoy la ronda de manos junto a ti.
Junto a mi mano hay otra y hay otra junto a ella,
y otra más, hasta el fondo del continente oscuro.
Y otra mano que tú no conociste entonces
viene también, Bolívar, a estrechar a la tuya:
de Teruel, de Madrid, del Jarama, del Ebro,
de la cárcel, del aire, de los muertos de España
llega esta mano roja que es hija de la tuya.
Capitán, combatiente, donde una boca
grita libertad, donde un oído escucha,
donde un soldado rojo rompe una frente parda,
donde un laurel de libres brota, donde una nueva
bandera se adorna con la sangre de nuestra insigne aurora,
Bolívar, capitán, se divisa tu rostro.
Otra vez entre pólvora y humo tu espada está naciendo.
Otra vez tu bandera con sangre se ha bordado.
Los malvados atacan tu semilla de nuevo,
clavado en otra cruz está el hijo del hombre.
Pero hacia la esperanza nos conduce tu sombra,
el laurel y la luz de tu ejército rojo
a través de la noche de América con tu mirada mira,
Tus ojos que vigilan más allá de los mares,
más allá de los pueblos oprimidos y heridos,
más allá de las negras ciudades incendiadas,
tu voz nace de nuevo, tu mano otra vez nace:
tu ejército defiende las banderas sagradas:
la Libertad sacude las campanas sangrientas,
y un sonido terrible de dolores precede
la aurora enrojecida por la sangre del hombre.
Libertador, un mundo de paz nació en tus brazos.
La paz, el pan, el trigo de tu sangre nacieron,
de nuestra joven sangre venida de tu sangre
saldrán paz, pan y trigo para el mundo que haremos.
Yo conocí a Bolívar una mañana larga,
en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento,
Padre, le dije, eres o no eres o quién eres?
Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo:
« Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo».
Tercera residencia. 1935-1945. Buenos Aires, Losada, 1947.

UN CHANT POUR BOLIVAR
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Notre Père qui est sur la terre, sur l'eau, sur l'air
de toute notre vaste étendue silencieuse,
tout porte ton nom, père, dans notre demeure:
ton nom incite la canne à sucre à la douceur,
l'étain bolivar a un éclat bolivar,
l'oiseau bolivar sur le volcan bolivar,
la pomme de terre, le salpêtre, les ombres singulières,
les courants, les couches de pierre phosphorique,
tout ce qui est à nous vient de ta vie éteinte,
les fleuves, les plaines, les clochers furent ton héritage,
ton héritage notre pain de chaque jour, père.
Ton petit cadavre de capitaine courageux
a déployé dans l'infini sa forme métallique,
tes doigts surgissent soudain entre la neige
et le pêcheur austral tire tout à coup ton sourire à la lumière,
ta voix palpitante entre ses filets.
De quelle couleur sera la rose qu'auprès de ton âme nous élèverons?
Rouge sera la rose qui rappellera ton passage.
Comment seront les mains qui recueilleront ta cendre?
Rouges seront les mains qui naissent de ta cendre.
Et comment est la graine de ton cœur mort?
Rouge est la graine de ton cœur vivant.
Voilà pourquoi il y a aujourd'hui autour de toi une ronde de mains.
Près de ma main il y en a une autre et il y en a une autre
auprès d'elle,
et une autre encore, jusqu'au fond du continent obscur.
Et une autre main que tu ne connus pas alors
arrive aussi, Bolivar, pour étreindre la tienne:
de Teruel, de Madrid, du Jarama, de l'Èbre,
de la prison, de l'air, des morts de l'Espagne
arrive cette main rouge qui est la fille de la tienne.
Capitaine, combattant, là où une bouche
crie liberté, là où une oreille écoute,
là où un soldat rouge brise un front brun,
là où un laurier d'homme libre surgit, là où un nouveau
drapeau se pare du sang de notre insigne aurore,
Bolivar, capitaine, apparaît ton visage.
Encore une fois entre poudre et fumée ton épée est en train de naître.
Encore une fois ton drapeau s'est brodé de sang.
La perversion attaque à nouveau ta semence,
le fils de l'homme est cloué sur une autre croix.
Mais ton ombre nous conduit vers l'espérance,
le laurier et la lumière de ton armée rouge
regardent par ton regard à travers la nuit d'Amérique.
Tes yeux qui veillent au-delà des mers,
au-delà des peuples opprimés et blessés,
au-delà des noires villes incendiées,
ta voix naît à nouveau, ta main naît une fois encore:
ton armée défend les drapeaux sacrés:
la Liberté agite les cloches sanglantes,
et un son terrible de souffrances précède
l'aurore rougie par le sang de l'homme.
Libérateur, un monde de paix est né dans tes bras.
La paix, le pain, le blé naquirent de ton sang,
de notre jeune sang qui est né de ton sang
surgiront paix, pain, blé pour le monde que nous ferons.
J'ai connu Bolivar par un long matin,
à Madrid, au sein du Cinquième Régiment.
Père, lui dis-je, es-tu ou n'es-tu pas ou qui es-tu?
Et regardant le Cuartel de la Montaña, il dit:
«Je m'éveille tous les cent ans quand le peuple s'éveille.»
Dans Résidence sur la Terre, Poésie Gallimard. Page 201-203. Traduit de l'espagnol par Guy Suarès, préface de Julio Cortazar, 224 pages sous couv. ill., 108 x 178 mm. Collection Poésie/Gallimard (No 83) (1972), Gallimard -poés. ISBN 9782070318834. 8,60 €
tout porte ton nom, père, dans notre demeure:
ton nom incite la canne à sucre à la douceur,
l'étain bolivar a un éclat bolivar,
l'oiseau bolivar sur le volcan bolivar,
la pomme de terre, le salpêtre, les ombres singulières,
les courants, les couches de pierre phosphorique,
tout ce qui est à nous vient de ta vie éteinte,
les fleuves, les plaines, les clochers furent ton héritage,
ton héritage notre pain de chaque jour, père.
Ton petit cadavre de capitaine courageux
a déployé dans l'infini sa forme métallique,
tes doigts surgissent soudain entre la neige
et le pêcheur austral tire tout à coup ton sourire à la lumière,
ta voix palpitante entre ses filets.
De quelle couleur sera la rose qu'auprès de ton âme nous élèverons?
Rouge sera la rose qui rappellera ton passage.
Comment seront les mains qui recueilleront ta cendre?
Rouges seront les mains qui naissent de ta cendre.
Et comment est la graine de ton cœur mort?
Rouge est la graine de ton cœur vivant.
Voilà pourquoi il y a aujourd'hui autour de toi une ronde de mains.
Près de ma main il y en a une autre et il y en a une autre
auprès d'elle,
et une autre encore, jusqu'au fond du continent obscur.
Et une autre main que tu ne connus pas alors
arrive aussi, Bolivar, pour étreindre la tienne:
de Teruel, de Madrid, du Jarama, de l'Èbre,
de la prison, de l'air, des morts de l'Espagne
arrive cette main rouge qui est la fille de la tienne.
Capitaine, combattant, là où une bouche
crie liberté, là où une oreille écoute,
là où un soldat rouge brise un front brun,
là où un laurier d'homme libre surgit, là où un nouveau
drapeau se pare du sang de notre insigne aurore,
Bolivar, capitaine, apparaît ton visage.
Encore une fois entre poudre et fumée ton épée est en train de naître.
Encore une fois ton drapeau s'est brodé de sang.
La perversion attaque à nouveau ta semence,
le fils de l'homme est cloué sur une autre croix.
Mais ton ombre nous conduit vers l'espérance,
le laurier et la lumière de ton armée rouge
regardent par ton regard à travers la nuit d'Amérique.
Tes yeux qui veillent au-delà des mers,
au-delà des peuples opprimés et blessés,
au-delà des noires villes incendiées,
ta voix naît à nouveau, ta main naît une fois encore:
ton armée défend les drapeaux sacrés:
la Liberté agite les cloches sanglantes,
et un son terrible de souffrances précède
l'aurore rougie par le sang de l'homme.
Libérateur, un monde de paix est né dans tes bras.
La paix, le pain, le blé naquirent de ton sang,
de notre jeune sang qui est né de ton sang
surgiront paix, pain, blé pour le monde que nous ferons.
J'ai connu Bolivar par un long matin,
à Madrid, au sein du Cinquième Régiment.
Père, lui dis-je, es-tu ou n'es-tu pas ou qui es-tu?
Et regardant le Cuartel de la Montaña, il dit:
«Je m'éveille tous les cent ans quand le peuple s'éveille.»
Ñ

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